Capítulo 69
El reloj marcaba las seis de la mañana cuando la mansión Miles abrió sus puertas al regreso más esperado desee hace más de veinticuatro horas. La luz del amanecer se filtraba por los ventanales, dorando suavemente los pasillos silenciosos. Leone cruzó el umbral de la puerta con Irina en brazos, ya que su cuerpo estaba agotado apoyado contra su pecho. No había cerrado los ojos en toda la noche, y aun así, la única idea que rondaba en su mente era ver a Gail.
En la sala, los rostros