Mundo ficciónIniciar sesiónTrabajar en unas de las empresas más prestigiosas suena genial ¿verdad? Pero que el mismísimo CEO te proponga matrimonio esta de locos eh. “Quiero casarme contigo”fueron las palabras de Eliot Ness luego de que su secretaria espantara a su ligue de aquella noche y arruinara la única salida que tenía a las amenazas de su madre. Era como matar dos pájaros de un tiro pensó luego de su caotica propuesta.
Leer másLuego de pedirle a Eliot que se marchara, me adentré a la habitación soltando suspiros como si no hubiera un mañana. ¿Qué iba a ser ahora? ¿Había acabado para mí? Sostuve mi panza con lastima, ¿de verdad quería a este bebé? Mi vida se volvió un enorme caos desde que entré a esa oficina y vi a dos personas cogerse. Mi vida se olvidó un caos desde que Eliot llegó, desde que firme un contrato que me llevaría a la muerte. Y eso quería, ese momento solo deseaba morir, deseaba salir en ese laberinto sin salida, lleno de temor, confusión y miedos. Entonces agarré mi teléfono y marque. Uno Dos Tres —¿Hola?— se escuchó la voz de mi madre en la otra línea—.¿Avery?— pero no podía responder, el nudo en mi garganta no me permitía seguir ahí, no podía sin siquiera pronunciar una palabra bien—. ¿sucede algo, querida?— cuando intenté hablar pude escuchar la voz de mi padre en la otra línea—. ¿quien llama a esta hora? Es avery— responde mi madre. —Los quiero— fue lo único que alcancé a pron
Cepillo mis dientes mientras me veo en el espejo, mi rostro se ve opaco y mis ojos cansado. ¿Cómo terminé aquí?Limpio mi rostro con mi toalla y salgo del cuarto del baño, mis padres quienes estaban de vacaciones en Hawai aún no sabían de mi boda. ¿Cómo podía explicarlo? Y mucho más, que dentro de poco me caso. Nada era como alguna vez soñé.Me dejo caer en mi cama mientras suelto un suspiro, y recuerdos de hace unas horas llegan a mí:—¿Embarazada?— escuché como soltó la señora Ness, quien se desplomó y su marido estuvo a tiempo de sostenerla en sus brazos.—¿Cariño?—¿Mamá?— Marcos se acercó y como si ese fuese el alivio la señora Ness abrió sus ojos —. ¿Estás bien?La mujer asintió y soltó a llorar como Magdalena, ¿Está familia está bien de su cabeza? Mi mirada viajó hacia Eliot que por suerte miraba asco a su madre, parecen no tener una buena relación. —¿Estás embarazada?— la voz aguda de Eliot me tomó por sorpresa y mucho más cuando se acercó y junto nuestras manos —. Dime qué n
Mi cuerpo se tensó de inmediato.—Eliot, cariño— la señora Ness se puso de pie pero Eliot no dijo nada solo sentí como ejercían una fuerza desde mi hombro, Eliot me obligaba a mirarlo—. Cariño...—Responde— sentenció, mi corazón latía muy rápido no podía si quiera pensar. Los ojos oscuros de Eliot dejaron salir un largo suspiro.Pero Marcos lo empujó y agradecí internamente. —¿Qué haces con mi esposa?— pero Eliot no se inmutó, continuaba mirándome sin apartar esos fríos ojos—. Te he preguntado... que...—¿Puedes hacer silencio?— Eliot parecía calmado pero Marcos se enojó.El señor Ness quien no había dicho una sola palabra intervino, jalo de mi mano y los dos caminamos por el jardín no me soltó hasta que llegamos a el otro jardín.—Señor...—¿Que ocurre con mis hijos?— sonaba frío, me recordó a la vez que conocí a Eliot y me presenté como su secretaria—. ¿Sabes que más detesto? Te aceptamos solo porque Marcos no traía una novia a casa desde hace 4 años— el señor Ness dió un respingo,
Marcos seguía viéndome con sus lindos ojos, yo no sabía ni que responder ¿casarme? ¿de verdad? ¿no era por contrato? —Yo no sé que decir...Marcos soltó un suspiro.—Puedes pensarlo hasta mañana al medio día, Avery— y puso su calida mano sobre mi cabello—. Prometo hacerte feliz, por favor créeme.Yo en cambio tragué seco, sus palabras eran bonitas pero no quería que vinieran de él, cerré mis ojos rápidamente. No podía si quiera pensarlo, no tenía con que mantener a esta pobre criatura y mucho menos podía arrebatarle la posibilidad de una familia feliz.—No— esa palabra salió tan fuerte que supuse que lo sobresalté —. Por favor, que la boda sea lo más antes posible.Marcos sonrió y se abalanzó a mi a darme un abrazo.—Vas hacer muy feliz, Avery.o eso espero.Habían pasado dos semanas más, la boda era el fin de semana y solo faltaban cuatro días, los antojos por el embarazo aumentaban y cada día pensaba en que si tal vez todo esto si era una gran idea. Acaricié mi barriga, ni si qui





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