Mi cuerpo se tensó de inmediato.
—Eliot, cariño— la señora Ness se puso de pie pero Eliot no dijo nada solo sentí como ejercían una fuerza desde mi hombro, Eliot me obligaba a mirarlo—. Cariño...
—Responde— sentenció, mi corazón latía muy rápido no podía si quiera pensar. Los ojos oscuros de Eliot dejaron salir un largo suspiro.
Pero Marcos lo empujó y agradecí internamente.
—¿Qué haces con mi esposa?— pero Eliot no se inmutó, continuaba mirándome sin apartar esos fríos ojos—. Te he preguntado.