Marcos seguía viéndome con sus lindos ojos, yo no sabía ni que responder ¿casarme? ¿de verdad? ¿no era por contrato?
—Yo no sé que decir...
Marcos soltó un suspiro.
—Puedes pensarlo hasta mañana al medio día, Avery— y puso su calida mano sobre mi cabello—. Prometo hacerte feliz, por favor créeme.
Yo en cambio tragué seco, sus palabras eran bonitas pero no quería que vinieran de él, cerré mis ojos rápidamente. No podía si quiera pensarlo, no tenía con que mantener a esta pobre criatura y much