9: Te quiero a ti.
Me aferro al maletín, sigo de pie frente al gran edificio, Liconess resaltan en grandes letras blancas.
—¡Tú puedes Avery!— me animé un poco y me abrí paso para entrar.
Recordé todo lo que había sucedido ayer, y traté de ocultarme el nudo en mi garganta.
Cuando atravesé las puertas de la oficina de Eliot Ness, él estaba de espalda frente a la ventana viendo el panorama.
—Has llegado temprano— no dije nada, solo puse el maletín en su escritorio y me acerqué a él para entregar mi carta de renunc