—Te quiero a ti.
Sus palabras quedaron retumbando en mi cabeza como un eco, no podía si quiera asimilar que el mismísimo Eliot Ness que haya confesado eso.
Mi corazón latió muy rápido y cuando estuve a punto de decirle algo, Eliot unió nuevamente nuestros labios en una beso.
La misma sensación en mi estómago se instaló como la primera vez que nos vimos.
—¡Avery!— Eliot y yo nos separamos al instante, lamí mis labios y baje la mirada apenada.
Todo pasó muy rápido, Marcos quien había gritado mi