Luego de cena y paseo en el cumpleaños de la abuela, y una corta compra de cosas que ni siquiera eran necesarias pero que Julia quería comprar, al fin llegaron a casa.
Obviamente Julia creyó que Alejandro se quedaría en otra habitación.
Pero, cuando la abuela se marchó a dormir, una vez que su puerta se cerró, Alejandro y Ariel se miraron, sentados en el sofá. A solas.
Ella fue la primera en tomar cercanía con él, su mano cubriendo la suya que estaba sobre el sofá, con sus delgados dedos comenz