No llamaría a Julia, ella seguro estaba acostada.
Se alegraba de solo llevar una maleta pequeña. La arrastró por el silencioso pasillo y salió del hotel, esperando por el taxi que ya había llamado, se regresaba a Italia. Había pensado en aprovechar para visitar a Alejandro o a su amiga Berenice, solo serían unas pocas horas en tren, pero ella no estaba como para hacer visitas.
Sentía un hueco en el pecho y unas ganas de nada, absolutamente nada.
El beso de ellos dos se repetía en su cabeza, Nor