UNA LUZ AL FINAL DEL TUNEL.
Punto de vista Marcelo
Salí de la empresa con el corazón hecho trizas. No podía imaginarme a Valeria muerta, esa imagen era simplemente inconcebible. Un amor como el nuestro no podía terminar de una forma tan brutal. No, ella tenía que seguir aquí, conmigo. Las lágrimas caían sin descanso por mi rostro, y una angustia insoportable me oprimía el pecho. Sentía como si me hubieran arrancado la vida de golpe, dejándome atrapado en un limbo, sin saber si aún seguía existiendo.
—Marcelo, por favor… c