Punto de vista Mérida
—No puedo soportar que esas dos sigan vivas, Samantha. Tenemos que asegurarnos de que esa relación con Marcelo termine de una vez por todas. —Tomé dos copas y serví una bebida fuerte, pues solo con ella podía liberar mis frustraciones.
—Lo sé, querida suegra, yo lo sé mejor que nadie. Pero no se me ocurre cómo hacerlo.
—Le sugerí a Rudy, la niñera de la niña, pero todavía no le he encargado nada para acabar con esa mujer.
—Mira, Mérida, cuentas conmigo, pero te lo advierto