Valeria
Desde donde me encontraba, había perdido por completo la noción del tiempo. No sabía si era de día o de noche, ni cuántos días habían transcurrido desde que Bolton me había dejado allí. Mi reloj biológico parecía haber colapsado, no lograba dormir a ninguna hora y me sentía cada vez peor.
El mareo constante, la debilidad, las náuseas y, sobre todo, una angustia insoportable me consumían. ¿Cómo había terminado en un sitio tan oscuro? Pensar en mi familia, en especial en mi pequeña Estrel