Tres días podían parecer una eternidad cuando una parte de ti se iba con esa persona.
Desde que Pietro abordó ese vuelo a Nueva York con Nikolas, algo se sentía incompleto. Aunque la mansión estaba llena de movimiento, de conversaciones con Sierra, de sonrisas compartidas con Agnes y momentos de reflexión, la verdad era una sola: lo extrañaba.
No solo a su presencia física, que era imponente y siempre dejaba un leve aroma a madera y colonia costosa en el aire. Lo extrañaba en los pequeños gesto