Sabía bien que Austin me podía pedir esto, justo por eso era que venía preparada y conocía ese movimiento.
—¿Acaso no te vas a sorprender? Por un momento pensé que ibas a hacerlo.
—Te conozco lo suficiente para saber que ibas a pedir eso, al final quieres verme desgraciada e infeliz. No entiendo cómo fue que me vine a fijar en un tipo tan despreciable como tú.
—Yo soy el único buen gusto que has tenido, no como el tal Mateo Montessori. Al final te hice una hija que terminaste perdiendo por idio