La pregunta fue tan directa y con tanta autoridad, que incluso yo me puse nerviosa. Pero Kany no se encontraba ni un poco asustada.
—No puedo responder a esa pregunta, lo siento mucho. Lo que sí le puedo decir es que no me encuentro ocultando algún delito. Si considera que soy peligrosa para su familia, pues bien puede prescindir de mis servicios e irse, al final de cuentas se encuentra en todo su derecho. Tal como yo me encuentro en el derecho de callar lo que considero conveniente.
—En serio