Rocío seguía sintiendo esa angustia en su pecho, ella miró la urna con las supuestas cenizas de su hija y se acercó para tomarlas entre sus brazos en un intento de calmarse.
Pese a que esto la había logrado calmar en el pasado, ahora no era capaz de conseguir esa paz que tanto deseaba.
—¿Hasta qué punto me has dañado, Austin? —ella miró la ventana y vió el cielo estrellado —. En serio que me pregunto cuándo me vas a dejar en paz, ya me has quitado todo y todavía sigues haciendo mi vida un infie