El tiempo se detuvo un momento. No se lo esperaba. No después de lo que acababa de escuchar. Era como si el universo la empujara, una vez más, del calor a la sombra sin aviso.
Cerró la carta despacio. No temblaba, pero sintió esa incomodidad eléctrica en la espalda. Caminó hasta la ventana, sin prisa. Afuera, el jardín seguía igual de tranquilo. Todo parecía en orden.
Pero no lo estaba.
Guardó la hoja en el bolsillo de su suéter, con los dedos apretándose fuertemente.
No sabía qué iba a hacer t