Cuando me dio la cantidad de dinero escrita en un papel, me quedé petrificada. Eso era más dinero del que ganaba en la tienda en todo el año.
—Lo único que pido es que seas aseada y no me niegues la leche porque mi sobrina la necesita.
—Escuche, eso es mucho dinero —alcé mi mirada —. La tienda va a cerrar dentro de poco, así que me quedaré sin trabajo.
—¡Entonces vente a vivir conmigo!
Cuando él miró mi cara de sorpresa por semejante propuesta, sacudió su cabeza de un lado hacia el otro.
—Lo s