El amanecer llegó lento, casi con pudor. La lluvia ya había pasado, pero el cielo seguía cubierto de un gris suave que no se atrevía a iluminar del todo. Me levanté en silencio, me vestí sin mirar el espejo y bajé las escaleras con pasos medidos, sabiendo muy bien hacia dónde iba. No buscaba consuelo. Ni explicaciones. Solo necesitaba recuperar el aire que se me había ido la noche anterior. Él estaba en el comedor, tomando café y revisando unos papeles, aunque por su mirada supe que no estaba l