Juniper estaba en el piso de su difunta madre con la pesada llave entre los dedos. Salió de la nada: un sobre sin dirección y solo una pequeña llave metálica dentro. Al llegar, lo primero que hizo fue recorrer el piso. El salón, cálido y reconfortante, albergaba todos los recuerdos de su madre. No sabía por qué, pero la llave la llamaba, indicándole que abriera el viejo cajón de madera del escritorio de su madre.
Sus dedos se detuvieron un momento, y luego el cajón se abrió con un leve clic. So