11. EL INICIO DEL JUICIO
VICTORIA:
El aire en la sala del juzgado se sentía pesado, cargado de tensiones y verdades a punto de estallar. Observé a Carlos sentado al otro lado, con esa sonrisa arrogante que tanto había llegado a despreciar. A su lado, Ana, mi supuesta mejor amiga, evitaba deliberadamente mi mirada. La traición tiene cara de mujer, pensé con amargura. El murmullo de la veintena de personas presentes se apagó gradualmente cuando el ujier golpeó tres veces el suelo con su bastón ceremonial.
El secretar