107. DULCE AMOR
VICTORIA:
El día había amanecido radiante. Parecía que era el anuncio del inicio de una nueva vida. Las náuseas matutinas me atacaron, y para mi sorpresa, Ricardo sujetó mi cabello mientras vomitaba, para luego escucharlo decir:
—Bebés, no hagan sufrir a mamá de esa manera. —Lo miré incrédula; su rostro mostraba una gentileza que nunca le había visto dirigida a mí.
—Toma agua, enjuágate la boca. El agua está caliente, no te demores mucho y ten cuidado, no vayas a resbalar en la bañera. Si m