Mundo ficciónIniciar sesiónVICTORIA:
Ambos asentimos con un nudo en la garganta. La mirada de Ricardo se volvió hacia mí de inmediato, firme y directa, como si nunca quisiera permitirme dudar de su presencia. Mi corazón saltó acelerado por la cantidad de emociones que me embargaban. Mirándolo ahora, una pregunta llena de ilusión y esperanza rebotó en mi mente y no formulé: ¿Sería posible que pudiéramos desarrollar grandes sentimi







