Cuando Mardeli llegó a la casa, notó que la puerta estaba abierta. No le puso atención porque pensó que su madre ya había llegado y por gusto propio la había dejado así.
Pero no, al solo entrar se encontró con una escena no deseada y desgarradora.
La señora Dayana y la niñera estaban heridas con arma blanca. Ladrones habían ingresado en la casa y se habían llevado todo.
Mardeli no hallaba que hacer en ese momento. Con manos temblorosas llamó a una ambulancia y luego a David, entre llanto y con