Esa misma tarde los señores les pidieron a los padres de su nieto que fueran a pasar la noche en la mansión. Ahí ellos consintieron al pequeño, casi ni les hicieron caso a ellos dos, solo se enfocaron en el niño.
Aprovechando que tenían tiempo a solas, Mardeli le pidió explicaciones a David.
—¿Cómo es que decías que tu padre no me aceptaba? si ahora veo que consciente demasiado a su nieto, incluso a mí me ha tratado bien.
¿Me has mentido?
Cuestionó alzando una ceja.
—No sé lo que está pasando.