Esa noche los niños comieron hasta llenarse, ante la atenta mirada que su abuela les daba y que de vez en cuando les ofrecía pequeñas porciones de verdura en la boca para que comieran porque le daba ternura ver que no son como otros niños que a su edad no prueban muchas de las verduras, ellos son todo un caso especial y con facilidad se ganan el corazón de cualquiera que intente hacer amistad con ellos.
—Gracias por no negarte a que yo conozca a mis nietos. Quiero que pasemos más tiempo juntas