Hemos llegado a Honduras.
Fuimos a dejar nuestras maletas para luego comenzar con la investigación en la empresa. Esa casa, es inmensa, no sé por qué le gustan estas grandes casas si ni casado que está.
Pero bueno, así son los que tienen dinero de sobra.
Más tarde volvimos, me di una ducha y me coloqué un vestido color crema, muy bonito, me figura bastante bien el cuerpo. Iremos a cenar y puedo vestir cómoda.
Mi habitación está al frente de la de mi jefe idiota. Al rato tocan la puerta y es él,