Han pasado dos semanas desde que Cárlenton se quedó a dormir en mi casa, en este tiempo él ha cambiado, ya no me ha vuelto a ofender y eso me gusta mucho. Aunque, siempre mantengo la precaución, no vaya a ser que se active su modo animal cuando menos lo espere.
En ocasiones me ha invitado a cenar o almorzar y yo a veces acepto. Hemos desarrollado una amistad muy bonita a pesar de que empezamos mal desde el primer día, en muchas ocasiones él se me ha insinuado o me tira piropos y yo me pongo roj