—¡Argh! —Zayden soltó a Olivia bruscamente sobre la cama—. ¡Maldito gato de Bengala! ¡Te voy a denunciar por secuestro y asesinato! —gritó ella, furiosa.
Zayden esbozó una sonrisa burlona.
—Hazlo... si es que logras llegar viva a mañana —respondió con total indiferencia.
—¡Ugh, eres insoportable!
Fuera de sí, Olivia comenzó a arrojarle las almohadas. Zayden, con movimientos ágiles, las desvió una a una sin esfuerzo. Perdiendo la paciencia, el hombre se inclinó sobre ella, acorralándola con su i