—Está bien, aceptaré tu propuesta. Pero ¿cómo se supone que voy a espiar a Aland? Él ni siquiera quiere verme —dijo Olivia.
—Un espécimen verdaderamente débil —se burló Zayden, cruzando una pierna sobre la otra. Apoyó el codo en el reposabrazos del sillón y se acarició la barbilla pensativamente con los dedos.
—Encima te burlas de mí. ¿Y por culpa de quién crees que se comporta tan frío conmigo? —se quejó Olivia.
—¿Por culpa de quién? Tú fuiste la que entró a mi habitación. Tú fuiste la que se