—Oliv, ¿vienes llegando? —preguntó Simon en cuanto Olivia entró a la casa.
—¿Abuelo? ¿Por qué no estás durmiendo todavía? —inquirió ella al darse cuenta de que ya había pasado la medianoche.
—¿Por qué vuelves tan tarde? ¿Qué pasó? ¿Y por qué tienes la ropa mojada si te llevaste el auto? —preguntó Simon, levantándose de su asiento.
—Fui a dar un paseo y de repente empezó a llover a cántaros. En ese momento, estaba bastante lejos del estacionamiento —mintió Olivia.
—En ese caso, ve a cambiarte de