Kristen sintió cómo su respiración se agitaba mientras la puerta se cerraba tras ella y Sofía. El lugar era oscuro y tenía un olor húmedo y pesado, que hacía que todo pareciera aún más intimidante. Sofía, temblando, apretó su manita contra la de Kristen, quien trataba de mantener la calma para no asustarla más.
—¿Por qué nos han traído aquí? —preguntó
Kristen, tratando de sonar firme mientras miraba a uno de los hombres que las vigilaban.
El tipo, alto y corpulento, la observó con frialdad ante