El jefe de seguridad, David Coleman, se encontraba frente a Erik en el despacho de la casa, con un semblante serio y un informe detallado en sus manos. Erik lo escuchaba con atención, tratando de mantener la calma mientras las piezas del rompecabezas se unían de manera inquietante.
—Señor, después de revisar las cámaras de seguridad de la casa del señor Davis y su esposa, no hay duda. Sólo Verónica tuvo acceso directo a los medicamentos de su padre y a los jugos que ella misma preparaba para él