Erik llegó al consultorio del doctor Richmond temprano por la mañana, cargando la bolsa con los medicamentos que Verónica había enviado insistentemente para Charles. Aunque el hallazgo del veneno ya había salido a la luz, Erik quería asegurarse de que los medicamentos que su madrastra había proporcionado no fueran parte de aquel siniestro plan.
El doctor Richmond lo recibió con gesto sereno, pero su mirada mostraba preocupación.
—Erik, ¿qué es lo que necesitas que hagamos con estos medicamentos