La música resonaba con intensidad en el departamento de Alan. Erik no era del tipo de hombre que disfrutara de estos eventos, pero su amigo lo había arrastrado hasta allí con la excusa de que no podía casarse sin una digna despedida de soltero. Mientras observaba distraído el espectáculo, una bailarina con movimientos gráciles y precisos captó su atención.
Sin saber por qué, Erik no podía apartar los ojos de ella. Había algo familiar en su figura, en la delicadeza de sus gestos. Cuando la chica