★Lulú
Había logrado que Amelia se durmiera, lo cual debería contar como un deporte olímpico. De verdad, si algún día inventan los Juegos Olímpicos de “acostar niños hiperactivos”, yo me traigo la medalla de oro.
La niña se resistía al sueño como si cerrando los ojos fuera a perderse la fiesta del siglo. Primero fue el “cuéntame un cuento”, luego el “otro cuento”, después el “cántame una canción” y, cuando pensé que ya estaba rendida, me pidió que le describiera cómo sería un viaje a la luna. Yo