★Mariana
Yo no sabía si quería llorar, gritar o prenderle fuego al puto edificio entero cuando Daniel salió de mi casa sin siquiera cerrar la puerta. Ni me dejó terminar la frase, solo me sostuvo la mirada como si yo fuera la peor basura del planeta y luego se largó, como si no existiera, como si yo no fuera la madre de su hija.
Y lo más jodido es que, en ese instante, él tenía derecho a verme así.
Porque sí, maldita sea.
Sí.
Yo sabía exactamente qué había pasado con Amelia.
Pero jamás pensé qu