★Daniel.
Me recosté en mi sillón, dejando que el peso del día se filtrara por cada músculo cansado. La sonrisa de Lulú aún flotaba en mi mente, y aunque había pasado un día agradable con ella, no podía permitirme abrir mi corazón a otra mujer. No después de lo que había pasado con mi exesposa, que decidió que mi propia casa era un buen lugar para engañarme. No, no iba a repetir ese error.
Suspiré, dejando que el silencio de la casa me envolviera. Era un silencio distinto, uno que había aprendid