★Amelia
Hoy amanecí con ganas de hablar mucho, como todos los días, porque dormir me cansa más que estar despierta. No sé por qué. Dormir es aburrido: cierras los ojos, no pasa nada divertido, y cuando los abres ya se acabó. Prefiero estar despierta para preguntar cosas, mirar todo y molestar a papá.
Yo estaba sentada en el sillón abrazando a Lulú, que me veía raro, como si yo fuera a arrancarle un ojo de tanto mirarla. Ella me aguanta, pero sus ojos dicen “esta niña está loca”. Y mi papá estab