★Amelia
Yo solo quería volver a casa. Después de lo que me pareció una eternidad de estar sola, escuché un ruido en la puerta.
—¡Come, niña! —dijo una voz grave que parecía salir de un libro de cuentos de hombres con bigotes enormes y espadas imaginarias.
Yo miré el plato y fruncí el ceño.
—No me gusta… no son panqueques —dije, muy seria.
El hombre me miró como si hubiera dicho que los dragones eran malos para merendar. Tal vez era raro, pero yo siempre digo la verdad, aunque nadie la quiera es