Capítulo 18. Juicio feroz.
Emma se levantó esa mañana con cierta dificultad, sentía punzadas molestas en el bajo vientre, recordatorios silenciosos del aborto que había sufrido días atrás.
A pesar de sus malestares se arregló y salió de la habitación. Liam ya no estaba en casa, había salido temprano a atender una reunión en su constructora.
Al llegar Carmen, la niñera, le entregó una caja con medicamentos que había comprado de camino a la casa.
—El señor Liam me pidió que le comprara esto —explicó con una sonrisa—. Dijo