A MERCED DEL DINERO. C56: No eres una mala persona.
Richard se quedó en silencio, sumido en una maraña de pensamientos y emociones que lo abrumaban. Su respiración era pesada, y sentía una molestia en el pecho que no sabía cómo aliviar. Frente a él, Marfil se levantó del sofá con calma, pero no se acercó más. En cambio, se quedó de pie, mirándolo detenidamente.
—Richard... lo siento mucho —dijo ella con suavidad y con una voz envolvente, como si cada palabra estuviera destinada a serenar la tormenta interna que él estaba viviendo—. Fue solo...