A MERCED DEL DINERO. C53: Tú eres mi amigo.
De repente, hubo un instante en que niguno articuló palabra alguna. Marfil aprovechó el silencio entre ellos y se asomó ligeramente hacia él, apoyándose sobre la mesa que los separaba, lo justo para que su perfume llegara a Richard y para que sintiera la calidez de su presencia sin que fuera demasiado evidente.
—No sabía que tenías ese lado encantador —dijo en un tono juguetón—. Siempre eres tan serio… es refrescante verte de esta forma.
Él soltó una risa baja, desviando la mirada por un segund