A MERCED DEL DINERO. C225: No estoy haciendo esto por crueldad.
A la mañana siguiente, tras una noche frustrante y silenciosa en lo que debía haber sido el inicio de su luna de miel, Richard se presentó personalmente en el banco. Su semblante era serio, tenía los ojos ligeramente hundidos por la falta de sueño y el estrés era evidente en cada uno de sus gestos. Apenas llegó a la ventanilla, pidió hablar con un encargado, buscando respuestas inmediatas. Las tarjetas no habían funcionado y el vuelo fue cancelado sin remedio. Necesitaba saber qué había pasado