A MERCED DEL DINERO. C224: No tengo ganas.
Marfil estaba al borde del colapso, pues había esperado ese viaje con ansias.
—Ya, cálmate, mi amor, por favor —pidió Richard, mientras intentaba acercarse—. Ha de ser un error. Y mira, si no nos vamos hoy, podemos ir mañana, o cualquier otro día. Lo voy a solucionar, pero esta noche ya no hay nada que hacer.
Pero Marfil no podía aceptar esa realidad con facilidad. Chasqueó la lengua, visiblemente molesta, con sus ojos clavados en el suelo como si allí encontrara alguna explicación.
—No puede s