A MERCED DEL DINERO. C218: Yo no puedo perder esta oportunidad.
—Marfil… —articuló Kisa, colocándose frente a ella—. Sé que no soy mamá, pero le hice una promesa. Le prometí que iba a cuidarte, que no iba a dejar que te pasara nada, y no quiero romper esa promesa.
—Pues te libero de cualquier promesa que le hayas hecho a mamá. Olvídalo ya, Kisa. Deja de preocuparte por mí.
—¿Cómo quieres que no me preocupe? Eres mi hermana menor, mi familia, mi sangre. No hay un solo minuto en que no piense en tu bienestar. No importa lo lejos que estés, no importa lo que