A MERCED DEL DINERO. C219: Llegó el momento de independizarme.
—Marfil, no puedo creer lo que me estás diciendo —articuló Kisa—. No logro reconocerte.
—¿A qué viene eso ahora? —replicó Marfil, con un dejo de fastidio que no se molestó en disimular.
Kisa inspiró hondo, tratando de ordenar sus pensamientos. Su corazón latía con rapidez, pero no por enojo, sino por una amarga decepción que le dejaba un nudo en la garganta.
—Siempre vi ambición en ti, lo he notado desde hace años, pero no lo vi como algo malo, al contrario. Pensé que esa ambición te impulsaría