A MERCED DEL DINERO. C205: Nunca podrás vivir en paz con ella.
Marissa tenía la cabeza recostada contra la ventana. Lloraba en silencio, y aunque él lo notaba, no se atrevió a decir nada, por lo que el silencio se mantuvo durante todo el trayecto, con Lucas enfocándose en conducir.
Al llegar a su casa, Lucas apagó el motor y llevó la vista en dirección a Marissa.
—No debiste traerme —articuló ella, sin mirarlo—. No debiste hacerte responsable de mí. Tú y yo ya no tenemos nada que ver.
—No iba a dejarte ahí, tan mal como estabas —respondió Lucas.
—No me vo