A MERCED DEL DINERO. C185: No sé cómo arreglar esto.
Lucas comenzó despacio, como tanteando los bordes de un deseo que recién comenzaba a arder. Su respiración era pausada, pero sus manos no mentían: se aferraban con fuerza a las caderas de Marissa, reclamando un territorio que ya sentía suyo. Con cada movimiento, el calor aumentaba. Las caricias se volvían más intensas, como si quisiera fundirse con ella, perderse en su cuerpo y en todo lo que representaba.
Pero por más que se esforzara por permanecer presente, su mente le jugaba una mala pasada