A MERCED DEL DINERO. C186: ¿Tú me quieres?
En ese momento, Marissa rompió en llanto. Las lágrimas le resbalaban sin control por las mejillas, y aunque Lucas deseaba con todo su ser acercarse, tomarla entre sus brazos y consolarla, no se atrevió a moverse. Él permaneció inmóvil, con los brazos a los costados, conteniéndose, sabiendo que cualquier intento de acercamiento podía ser malinterpretado o, peor aún, rechazado. Y entonces, ella se secó las lágrimas con la mano temblorosa, enderezándose con la dignidad rota.
—No sé qué hacer, Luca