Habían pasado unas horas desde que Fabio se había marchado a la oficina. Sam, tras ducharse y ponerse su ropa de siempre se miró al espejo del armario. Atrás quedó aquella mujer hermosa que había sido la noche anterior. Nuevamente la conversación con Christian revelando toda su vida volvió a su mente. Cada vez que lo recordaba se sentía aún más estúpida. Agitó la cabeza intentando pensar en otra cosa.
La imagen de Fabio apareció entonces en su mente. Su mirada herida y su expresión juiciosa, s